¿Vida en Universos Paralelos?


Alejandro Jenkins, especialista en física teórica de altas energías en la Universidad Estatal de Florida, y Gilad Perez, teórico en el Instituto Weizmann de Ciencia en Israel, han llegado a una asombrosa conclusión sobre las leyes físicas que podrían existir en otros universos. Nuestras vidas aquí en la Tierra, y todo lo que vemos y conocemos del universo que nos rodea, dependen de un conjunto preciso de condiciones que hace posible que existamos.

Por ejemplo, si las fuerzas fundamentales que moldean la materia en nuestro universo estuvieran alteradas incluso ligeramente, es posible que los átomos nunca se hubieran formado, o que el elemento carbono, considerado un elemento fundamental para la vida como la conocemos, no existiera.

¿Entonces cómo es que existe este equilibrio tan perfecto? Algunos lo atribuyen a Dios, pero por supuesto, eso está fuera del dominio de la física.

Lo que los teóricos como Jenkins y Perez hacen es adaptar los cálculos de las fuerzas fundamentales con el objetivo de predecir los efectos resultantes en posibles universos alternativos. Algunos de estos resultados son fáciles de predecir. Por ejemplo, si no existiera la fuerza electromagnética, no habría átomos ni enlaces químicos. Y sin gravedad, la materia no se habría fusionado en planetas, estrellas y galaxias.

Lo sorprendente acerca de los resultados de la labor de estos dos científicos es que han descubierto condiciones que, aunque son muy distintas a las de nuestro propio universo, sí podrían permitir, al menos hipotéticamente, la existencia de vida. El aspecto que tendría esa vida ya es otra historia.

Visto en La Flecha.Net

Sala de Realidad Virtual


Cien millones de píxeles son los encargados de obrar el milagro: la creación de mundos virtuales en una sala de algo más de tres metros cuadrados con la mayor resolución conseguida hasta ahora.

Ya se está aprovechando para desarrollar aplicaciones para la arquitectura, la biología e incluso el aprendizaje de conducción de vehículos teledirigidos. Según sus creadores, la inmersión es total, y permite a los usuarios interactuar con mundos generados por la ilusión óptica. Por Vanessa Marsh de Tendencias Científicas.

El incremento de la creatividad y de la productividad de cualquier persona puede ser impulsado por el trabajo con la realidad virtual, una herramienta que según se va desarrollando muestra cada vez más posibilidades.

Via La Flecha.

Nuevo elemento de la tabla periódica


La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) ha reconocido de forma oficial el nuevo elemento 112 descubierto por científicos del GSI Helmholtzzentrum für Schwerionenforschung (Centro GSI para la Investigación de Iones Pesados) en Darmstadt (Alemania). La IUPAC, el organismo competente a escala mundial sobre temas relativos a las ciencias químicas, evaluará la proposición de un nombre nuevo y oficial para el elemento antes de que acabe 2009.

El profesor Siugurd Hofmann dirigió el equipo que descubrió el elemento 112, que es unas 227 veces más pesado que el hidrógeno, lo que lo convierte en el elemento más pesado de la tabla periódica.

Un total de 21 científicos de Finlandia, Alemania, Rusia y Eslovaquia participaron en los experimentos centrados en este elemento.

Gracias al acelerador de iones pesados del GSI, el principal instrumento científico del centro, el equipo internacional del profesor Hofmann creó el primer átomo del elemento 112 en 1996. Tan sólo seis años más tarde, el equipo fue capaz de producir otro átomo.

Para dar más peso a los experimentos del GSI, científicos del instituto de investigación RIKEN (Japón) también llevaron a cabo experimentos y produjeron más átomos del elemento 112. Su trabajo confirmó sin dudas el descubrimiento realizado por el equipo de Hofmann.

La producción de átomos del elemento 112 fue posible gracias a que el equipo aceleró átomos de zinc con carga (es decir, iones de zinc) mediante el acelerador de partículas de 120 metros de largo y los disparó contra un objetivo de plomo.

Según los científicos, el núcleo del nuevo elemento se formó debido a la fusión de los núcleos de zinc y plomo. Denominaron al nuevo elemento 112 porque su número atómico resulta de la suma de los números atómicos de los dos elementos iniciales a partir de los cuales se creó: 30 y 82, del zinc y del plomo respectivamente.

El número atómico resulta de la suma de los protones contenidos en el núcleo de un átomo. Los neutrones que se encuentran en el núcleo no influyen en la clasificación de un elemento, según los científicos. Los 112 electrones que orbitan alrededor del núcleo son los que determinan en realidad las propiedades químicas del nuevo elemento.

El acelerador del GSI se viene utilizando en este tipo de experimentos desde 1981 y los científicos de este centro han logrado descubrir seis elementos químicos cuyos números atómicos van del 107 al 112. Los nombres oficiales de estos elementos son 107 bohrio, 108 hassio, 109 meitnerio, 110 darmstadtio y 111 roentgenio.

Via La Flecha.